Luego de una ventosa noche en Los Trastolillos una casa rural donde pasamos la noche a 3 km de Comillas y un majestuoso desayuno (que incluía sobados, jugo de naranja, licuado de plátano, cafá con leche y tostadas) salimos -esta vez madrgadores- a pasear por las cercanias.
Caminamos por el Palacio de Sobrellano también conocido como Palacio del Marqués de Comillas, un espectacular edificio de 1888 encargado por el marqués a modo de palacio de cuento de hadas con una original fachada con galerias abiertas.
El día super lindo, un sol tremendo y subimos las laderas desde donde se podía apreciar en frente la Universidad Pontificia, edificio también encargado por el Marqués.
Al lado del palacio había una iglesia muy simpática y a continuación "El capricho"; un proyecto del joven Gaudí que aun no había desarrollado su estilo arquitectónico. Tiene influencia árabe y una torre bastante alta muy particular de nuestro adorado arquitecto.
Llegando el mediodia nos fuimos a visitar la playa del pueblo que tenía una vista muy linda y además el sol que estuvo adelantándonos la primavera que se viene.
Pasamos en auto por el antiguo pueblo de comillas y prometimos volver a regreso de París a comprar algunas de sus delicias autóctonas.
Después de bañar al Mini en una estación de servicio salimos para Bilbao, donde nos esperaba ese gran gran museo... el Guggenheim!. Antes de llegar caminamos por las trdicionales "7 calles", que son el antiguo barrio rodeado por el rio, que en su centro alberga la catedral de Santiago.
Y tomamos el moderno tranvía que tras 4 estaciones nos dejó en las cercanías del museo.
Woow... que buen edificio!! muy pero muy grande, y de curvas metálicas que parecían ondular.
Antes de seguir: un cafecito y unos bizcochitos de chocolate en la cafetería y a recorrer la tiendita de souveniers.
Ahora sí, seguimos bordeando el lado que da al rio y llegamos hasta "Mamá", otra escultura de 10 metros de altura que no es más que una araña. ¿Porqué este insecto con ese nombre? porque la autora -Louise Bourgeois, parisina- quizo remarcar como la misma seda que el arácnido prepara para resguardar a sus hijitos es también con la que atrapa y devora a sus presas...
Y ahora... salimos a Francia; nos espera Bayonne.
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