sábado, 27 de febrero de 2010

Cimadevilla: el Gijón de siempre

Primera escala de las (por lo menos) diecisiete que nos esperan en nuestro periplo: Gijón, "capital" costera del Principado de Asturias.
Dejamos atrás las avenidas de la zona nueva de la ciudad hasta llegar al puerto deportivo, y a sus pies la entrada al barrio de Cimadevilla, testigo del paso de la Historia por la ciudad, desde que ésta fuese fundada por los romanos.
Partimos de la Plaza del Marqués, presidida por la estatua de Don Pelayo, primer rey de la monarquía asturiana. En un lateral están la colegiata y el Palacio de Revillagigedo, que parece un castillo medieval con sus torres con almenas.



Pegadito al Palacio encontramos un restaurante, miramos la carta en la puerta y... nos vamos a buscar otro, nuestro presupuesto no da para comidas en palacio...
Segunda opción (y "a posteriori" nada mala): "Sidrería Plaza Mayor". Menú: lacón con cachelos (pata de cerdo con patatas cocidas aderezado con aceite de oliva y pimentón - esa forma de condimentar se llama también "a la gallega" y es típica del pulpo-), croquetas caseras y.... fabada!!!! (plato asturiano por excelencia: potaje de "fabes" o "porotos enormes" con chorizo, panceta y morcilla) Para beber probamos la típica sidra, un sorbito nada más, que hay que subirse al MiNi y Xynthia amenaza.



Para bajar la comida callejeamos hasta el monte que da nombre al barrio, donde se levanta el enorme "Elogio del Horizonte" (también conocido por los autóctonos" como "W.C. de King Kong"), obra del artista vasco Eduardo Chillida. Vistas espectaculares de la Bahía y la playa de San Lorenzo (dale cuervoooooooo!!!!)
De camino hemos pasado por la plaza de Arturo Arias con sus arbolitos y el edificio de la tabacalera (fumar malo! caca!) que era hasta 1842 un convento de monjas Agustinas Recoletas. La plazuela y la casa museo de Jovellanos: escritor, jurista y político ilustrado nacido en Gijón en el siglo XVIII.
Salimos de Cimadevilla bajando por el (animado gracias al partido Sporting-Osasuna de mañana) Tránsito de las Ballenas (espero que eso no fuese una indirecta post-fabada...), y nos despedimos de Don Pelayo hasta la próxima vez.


Gijón: lindo, soleado (20ºC pese a todas las ciclogénesis explosivas!), buena comida y paseos para recordar.

*Nota de LA autorA: esto lo escribí yo!! para negociar los derechos de autor (A) dirijánse a Dña. Busanana

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